El debut de un diabético siempre es algo traumático, de golpe y sin previo aviso te cambia la vida, y hay un montón de prohibiciones y obligaciones a seguir...

Es duro, para qué negarnos, pero es posible superar esa primera fase de "dios mío!!" y convivir con la diabetes como algo más en nuestra vida que no tiene que impedirnos nada, excepto atiborrarnos de dulce ante una depre (para eso están otras cosas...)

La enfermera del hospital me explicó que pasaría por varias fases: negación, ira, negociación, depresión... pero que debía dejar que todas ellas pasaran por mí sin reprimirlas y así superarlas y pasar a la siguiente, como un gran prix.

La primera sería la negación: los médicos se han equivocado, no puede ser porque yo como bien y no hago nada malo con mi salud, no puedo tener una enfermedad. No estoy enfermo. Hasta que el diabético se da cuenta de que realmente no es un "castigo" por actuar mal, pasa un tiempo. Ha de aceptar que "le ha tocado" y no hay más. Es un diabético, pero hay muchísimas personas que también lo son y ni lo sabemos si no tenemos una relación próxima.

Negociación viene después. Vale, estás enfermo... pero habrá algún modo de curarlo no? Seguro que hay algo que impida que deje de comer las cosas que tanto me gustan,o como mínimo que no me tenga que pinchar.... algo oral, algo tópico, algo que no me haga cambiar toda mi vida... (va a ser que no, pero no es tanto como parece)

Depresión: cuando falla la negación y la negociación, el neo-diabético se hunde en la depresión: todo va a cambiar, no voy a poder hacer nada, voy a depender de los medicamentos toda la vida, no seré igual que los demás... Es normal que se sienta tristeza, pero hay que ayudar, sobretodo en esta fase, a hacerle ver que no es tan malo. Cocinar una comida/cena que te cagas (con sus raciones bien contaditas y incluyendo algo de fruta para que saborée algo dulce que puede comer) para que vea que puede comer muy bien siendo diabético. Es ultra importante ayudar pero no agobiar a la persona esos días: muchos mimos, mucha comprensión (y paciencia, sight), nada de consejos (ya se los darán en el hospital, o ya buscará la información él/ella mismo). Es difícil tratar con la persona estos días, pero todo se pasa, y si se pasa bien, no volverá. :)

Aceptación activa: la persona, después de la tristeza de los días anteriores, busca información, va bien dar paseos por el supermercado leyendo todos los cuadros de información nutricional de los alimentos más "comunes" en su dieta para comprobar cuáles hay que restringir y cuales liberar. Va muy bien hablar con otros diabéticos durante esos días para convencerse de que no es tan jodido, que se lleva bien, que no es peligroso ni un engorro si se lleva con sentido común. Y no hay que vivir para la diabetes (aunque en los días de aceptación activa parezca que sí), sólo convivir con ello. El diabético estará un poco pesado hablando todo el día de sus nuevos descubrimientos nutricionales, glucómetros o de su estado durante el día. Seguro que los que le rodean sabrán sus glucemias constantemente... pero eso es normal. Hay que acostrumbrarse a todo, y el mejor modo es compartirlo con los más queridos. Si os sentís agobiados, es que esa persona os quiere mucho ;).

No en todo el mundo es igual. Yo pasé las fases en un par o tres de semanas, alteré un poco el orden (o repetí la de la depresión un par de veces...) pero ya pasó. Ahora apenas me acuerdo de la diabetes excepto cuando tengo que comer, y sólo tengo que medirme, pincharme y comer lo calculado más o menos. Como siempre como lo mismo, pues tampoco me mato midiendo, y como los alimentos más o menos pertenecen a grupos con niveles de HC parecidos, pues no es difícil. De mis primeros días con la diabetes, están las primeras entradas del blog, desde el día que me dijeron "uy, me parece que vas a tener diabetes....".

Si voy a tomar algo, o me pido algo sin azúcar (cocacola light, té, café con hielo y sacarina, etc... tengo que echarle una mirada a la fanta cero esa, a ver si no tiene azúcares de verdad) y no me rallo o como algo, sí que cuento un poco por encima y me pincho una o dos dosis según la hora del día. Pero nada más... el resto de mi vida vuelve a ser la misma de antes, con las cosas buenas y malas de antes, y la diabetes no la ha cambiado lo más mínimo. Como mucho, puedo decir que me siento mejor, ya que como mejor y eso el cuerpo lo agradece. :P

Si hubiera cualquier problema con la aceptación de la diabetes, lo mejor es hablar con la gente del hospital. Muchas veces tienen servicio psicológico para que te ayuden a encajar mejor el golpe, y siempre es mucho mejor dejarse ayudar por un profesional que dejarnos sentir mal y de rebote hacer daño a los que nos rodean durante mucho tiempo.