Anoche me fui a dormir tan ricamente, pensando en hoy madrugar y salir a correr. A las 2 de la mañana me he despertado de un sueño agitado, y con esa sensación ya tan familiar.... sin medirme, he ido a atracar la cocina: 2 zumos, un vaso de leche y 4 galletas príncipe. Sorbiendo los zumos, me medí: 52.
Al cabo de 20 minutos, volví a medirme: 92. Perfecto, a dormir.
A las 7 de la mañana me desperté y me medí: 300. Ya no puedo salir a correr, GRFFX!...... Así que me he bebido un par de vasos de agua para echarle un cable a los riñones, y me metí otra vez en cama.
Ahora, a las 12 y media de la mañana: 54.
Y es que parece que no atino con las unidades de insulina estos días....... más vale que esto se arregle pronto porque me gustaría correr el día 26 en Salou y si no estoy preparada no me apuntaré.
Por otra parte, estoy notando algo extraño, y desagradable: miedo.
Mi primera y hasta ahora última cursa fue la de la mujer en Barcelona (5km). Hice un buen tiempo, 33 minutos reales, sobretodo para ser una novatilla fumadora que se ha puesto a trotar hace unos meses.
Ahora, cuando salgo, no sé qué ocurre. Unos días hago 6km y feliz cual perdiz, otros días no llego a hacer ni 3km, me ahogo, quiero morirme y nada más. Si llevara la T-mes, hasta cogía el autobús para volver a casa...
Y me da miedo. Supongo que es eso lo que me bloquea los días que no puedo correr apenas. Me entra el canguelo de que ya no volveré a hacer ese tiempo más, que no podré llegar ni a la meta, que no podré acabar ni ese entrenamiento....
Ya había leído que el factor psicológico es algo muy importante para los corredores, y que hay que entrenar también, pero nunca hubiera imaginado que afectaba tanto.
Así que bueno, en ello estamos. Esta mañana me levanté, y si no hubiera sido por lo evidente (si no quiero que me de un chungo, nada de correr a más de 250mg/dL), habría salido a correr, más para entrenar la cabeza que las piernas. Que ésas sólo le temen a la cera caliente y las rampas.


Escribe un comentario
Los comentarios están cerrados